ricardoSalí de Colombia en la última semana de marzo de 2007 con más expectativas que certezas. El hecho de haber recibido la oportunidad de vivir y estudiar por largo tiempo en un país distinto al de donde nací y me crié, implicaba estar abierto ante cualquier circunstancia nueva que se presentase. Si bien, hoy, un año después, puedo decir que han sido una experiencia muy agradable, también debo mencionar que esto se ha debido al enorme apoyo que he recibido de parte de un sinnumero de personas.

La adaptación a la vida en Japón, su cultura y costumbres no es fácil, sobre todo por el idioma. Pero una vez comencé a entender y a sobre todo a aceptar las mismas, el descubrimiento de un modo de vida distinto al que estaba acostumbrado a llevar en mi país llegó a ser muy productivo para mi crecimiento personal.

En febrero pasado terminé el primer año de dos de la maestría en Negocios Internacionales de la Universidad de Sophia, con un saldo personal positivo. Recibir la oportunidad de estudiar en una universidad de carácter internacional donde pude tomar clases con profesores de gran trayectoria, y compartir con estudiantes de diversas partes del mundo me permitió enriquecerme de las herramientas enseñadas, y de sus muy variados puntos de vista y experiencias, que es un requisito indispensable para el estudio y posterior aplicación de ésta disciplina.

Finalmente, considero importante descatar la importancia de poder pasar un tiempo en los kenshus de primavera e invierno con el resto de mis compañeros de beca, pues dada la distancia a la que vivimos y las ocupaciones de cada uno, tenemos pocas oportunidades para reunirnos. Ahí tuvimos la oportunidad de no solo conocernos mejor, sino también de compartir ideas para la realización de proyectos hacia el futuro como grupo.